“Dura visión me ha sido mostrada: El traidor traiciona y el destructor destruye.” Isaías 21:2ª
Hace algunos años la Selecciones publicó el testimonio de un médico especialista en cáncer de pulmón, y relata que un día este profesional de la salud, tenía ante sus ojos una radiografía de unos pulmones con un carcinoma que se había extendido prácticamente a todo el sistema respiratorio. En su mente se dibujó el diagnóstico: no más de seis meses de vida. Lo dramático del caso es que la radiografía ¡pertenecía a sus pulmones! Angustiado recordó su record de fumador empedernido desde los 16 años. Entonces decide describir el proceso hasta antes de morir e inicia con una declaración por demás impresionante: Yo sabía desde que empecé a estudiar medicina que el tabaco destruye. Una de las frases más aborrecidas de la sociedad dice ¡te lo dije!, para evidenciar el conocimiento previo de las cosas.
La profecía de la primera parte de este capítulo es para Babilonia y puede referirse a la destrucción de este imperio en el año 539 a.C. o, a la rebelión que protagonizó la que fue la orgullosa capital del imperio Babilónico en el año 700 a.C. en contra de Asiria. Si fue la destrucción del imperio, entonces se refiere a lo que se relata en el libro de Daniel capítulo 5, cuando Dios escribe en la pared en tiempo de Belsasar hijo del rey Nabucodonosor, quien esa misma noche murió en manos de traidores. Lo cierto es que este verso nos muestra dos consecuencias lógicas de dos características: traición y destrucción, y nos abre el tema para meditar el día de hoy. Si bien, hablaremos sobre los poseedores de ellas, es aplicable a otras igualmente negativas. Aquí la palabra fruto la haremos sinónimo a ‘consecuencia’.
La fidelidad y la lealtad son frutos loables pero no comunes en los humanos, por eso la Biblia reza ‘Maldito el hombre que confía en hombre’ y, si alguien recibe el resultado negativo de la falta a la fidelidad y a la lealtad, la Palabra podría decir, ¡te lo dije! El poseedor de la traición es precisamente el que no es fiel ni leal y actúa en contra de estas dos características, porque no sabe hacer otra cosa, es como que quisiéramos cosechar manzanas de un árbol de peras. Por eso es que es importante y delicado en quien se confía y para eso es necesario que el Espíritu Santo nos guíe. No hay para donde, el traidor traiciona y Jesucristo que conoce los corazones, sabía que Judas sería el traidor y no se extrañó del fruto que diera este personaje: traición; por favor atendamos, no sabía hacer otra cosa. Ahora, cuando un cónyuge traiciona a su pareja, ¿no sabe hacer otra cosa? Claro, por eso es infiel y la única forma de cambiar es viviendo al ‘estilo de Cristo’. Así como no hay otro fruto en un traicionero, también es cierto que no hay otra forma de cambiar. Notemos que si bien tratamos de advertir a no cosechar el fruto del traicionero, llamamos la atención a que nosotros no demos este fruto. Por eso es que esta profecía dice: “Dura visión me ha sido mostrada”. La llamada de atención hoy es, ¡cuidado el corazón es engañoso, cuídate de no traicionar!
Ahora nos referiremos al destructor. En el escenario social hay instancias destructoras e instancias que construyen, y los promotores de algunos destructores son obligados a advertir la destrucción. Es irónico, pero los productores de cigarros y licor anuncian que ‘El consumo de este producto es dañino para la salud’ y, ¿saben?, ¡siéntense por favor!: aún así algunos actores sociales los consumen. Ustedes me dirán, algunos no, ¡muchos!, y yo les digo: perdonen por no ser exagerado. Pero hay muchos destructores: el chisme asesina la amistad, la droga destruye al consumidor, la gula acaba con el cuerpo, la falta de ejercicio produce enfermedades, el exceso de trabajo (incluyamos estrés) acaba con las relaciones familiares y con la salud, y otras más, pero para poner la tapa en el pomo: Satanás anda como león rugiente para ver a quien devora y destruye.
Solo en Cristo tenemos vida y seremos perfeccionados para aquel día.
Y tú, ¿has hecho pactos de destrucción?
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, advirtiendo sobre estas consecuencias.
Visita mi Sitio Web:
http://oscardubon.com/
Otra Onda Radio… Tu mejor opción en radio cristiana en línea.