“…porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” San Mateo 15:19
Hace algunos años cuando dirigía una empresa de publicaciones se llegó a tener en la bodega más de cinco mil títulos diferentes de ‘best sellers’. Frecuentemente salía de viaje por Centroamérica y tomé el hábito de entrar a la bodega con los ojos cerrados y tomar el primer libro que tocaban mis manos. De esta forma me obligué a leer la mayoría de ellos. En una oportunidad saliendo para Panamá cayó en mis manos uno que se intitulaba, ‘Pos data, tu gato está muerto’, cuyo autor no lo recuerdo. El argumento gira alrededor de un escritor frustrado quien había escrito solo un libro el cual estaba siendo rechazado en forma sistemática por las editoriales. Un día un ladrón entra al apartamento y le roba el único manuscrito del libro de marras, y con este, el protagonista pierde su tesoro más valioso y el que, al estilo ‘El coronel no tiene quien le escriba’, de García Marques, le sacaría de todas sus necesidades económicas. A la semana el apartamento es objeto de otro robo, pero en esa oportunidad encuentra al ladrón y logra inutilizarlo. Lo amarra en el lavaplatos casi desnudo y se plantea una pregunta por demás impactante: ¿Qué le hago a este que es la persona que más daño me ha hecho? El ladrón despierta y se entabla un diálogo entre ambos, víctima y victimario con los papeles a punto de cambiar. Durante el diálogo afloran lo que cada uno tiene en el corazón y, el final, se presenta misterioso e insospechado. Terminé de leer el libro en la fila para pasar migración en Panamá. No se los cuento porque quiero centrar la atención en la pregunta, ‘¿Qué haría usted con la persona que más daño le ha hecho, si lo tuviera a su merced?’
Hoy permítanme comparar el corazón con una bodega en donde se guardan sentimientos de toda clase: así como la bodega de libros que les cuento y que, cerrando los ojos se encuentra uno con cualquier argumento, cientos de cientos y miles de miles: de toda clase y de toda calidad. ¿Aprecian la comparación? Ahora enlacemos nuestra línea de pensamiento con el protagonista del libro que mencionamos y pensemos que la frustración de toda su vida llega al colmo cuando aquel objeto de su frustración, ‘se va a vivir su vida’ sin saber a donde. Es más, a pesar del rechazo de que es objeto, sigue pensando en que si, el libro es publicado, tendrá tal aceptación que le resolverá sus problemas de dinero. El escenario se completa cuando cree haber encontrado al culpable y lo tiene a su merced. ¿Qué le hace? Establezcamos una hipótesis: le hace lo que tiene almacenado en el corazón.
Jesucristo está respondiendo a los que criticaron a sus discípulos porque no se lavaron las manos para comer violando la costumbre judía que establece que el cuerpo se contamina con la suciedad de las manos. El Maestro hábilmente se refiere a lo que contamina en realidad al humano y que lo establece como lo que sale de la boca. De la boca, dice el Maestro, sale lo que se tiene en el corazón y, presenta una lista interesante y alarmante de contenido. ¡Vaya si no! Pensemos por un momento en lo que tenemos en el corazón, ¿saben?, ni uno mismo lo sabe, y como hemos dicho en otras oportunidades, nos damos cuenta cuando estamos en un momento de apremio y somos retados a reaccionar. ¿Cierto?
Confrontarnos con la pregunta que hicimos sobre el tener a la persona que más daño nos ha hecho, a nuestra merced, es de insospechadas respuestas. Jesucristo pone el dedo en la llaga, si no sacas de ‘tu bodega’ los malos sentimientos es muy posible que termines siendo castigado por lo que haces al dejarlos salir. ¿Acaso no es cierto que muchos hayan sido condenados por el homicidio que salió de su corazón en un momento en que se les nubló la vista? Luego dicen con descaro, ¡es que se me metió el diablo! El Maestro dice que fue porque eso tenía en el corazón. Si dejamos que Cristo entre en nuestro corazón, el Espíritu Santo nos ayudará a cambiar nuestras intenciones y en lugar de todo lo que dice Jesucristo que tiene el corazón, habrá frutos de misericordia.
¿Viste?, por eso fue que reaccionaste en esa forma.
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡Cristo es la solución!
Visita: www.oscardubon.com
Otra Onda Radio… Tu mejor opción de radio cristiana en línea




Hay una historia en la Biblia que me impacta tanto por muchos factores. Y es que cuando la leemos nos muestra valores que ahora cuesta ver.
En estos últimos meses, recibimos la visita de dos equipos de corto tiempo. Ellos vinieron especialmente para ayudarnos en el área de salud y enseñanza al Centro de Mujeres. Damos gracias a Dios por estos equipos


