Jueves, 9 de Septiembre de 2010
 
 

Todas las publicaciones de ‘Oscar Dubón’

Bodega

Publicación Otra Onda Radio 6 - Septiembre - 2010

“…porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” San Mateo 15:19
Hace algunos años cuando dirigía una empresa de publicaciones se llegó a tener en la bodega más de cinco mil títulos diferentes de ‘best sellers’. Frecuentemente salía de viaje por Centroamérica y tomé el hábito de entrar a la bodega con los ojos cerrados y tomar el primer libro que tocaban mis manos. De esta forma me obligué a leer la mayoría de ellos. En una oportunidad saliendo para Panamá cayó en mis manos uno que se intitulaba, ‘Pos data, tu gato está muerto’, cuyo autor no lo recuerdo. El argumento gira alrededor de un escritor frustrado quien había escrito solo un libro el cual estaba siendo rechazado en forma sistemática por las editoriales. Un día un ladrón entra al apartamento y le roba el único manuscrito del libro de marras, y con este, el protagonista pierde su tesoro más valioso y el que, al estilo ‘El coronel no tiene quien le escriba’, de García Marques, le sacaría de todas sus necesidades económicas. A la semana el apartamento es objeto de otro robo, pero en esa oportunidad encuentra al ladrón y logra inutilizarlo. Lo amarra en el lavaplatos casi desnudo y se plantea una pregunta por demás impactante: ¿Qué le hago a este que es la persona que más daño me ha hecho? El ladrón despierta y se entabla un diálogo entre ambos, víctima y victimario con los papeles a punto de cambiar. Durante el diálogo afloran lo que cada uno tiene en el corazón y, el final, se presenta misterioso e insospechado. Terminé de leer el libro en la fila para pasar migración en Panamá. No se los cuento porque quiero centrar la atención en la pregunta, ‘¿Qué haría usted con la persona que más daño le ha hecho, si lo tuviera a su merced?’
Hoy permítanme comparar el corazón con una bodega en donde se guardan sentimientos de toda clase: así como la bodega de libros que les cuento y que, cerrando los ojos se encuentra uno con cualquier argumento, cientos de cientos y miles de miles: de toda clase y de toda calidad. ¿Aprecian la comparación? Ahora enlacemos nuestra línea de pensamiento con el protagonista del libro que mencionamos y pensemos que la frustración de toda su vida llega al colmo cuando aquel objeto de su frustración, ‘se va a vivir su vida’ sin saber a donde. Es más, a pesar del rechazo de que es objeto, sigue pensando en que si, el libro es publicado, tendrá tal aceptación que le resolverá sus problemas de dinero. El escenario se completa cuando cree haber encontrado al culpable y lo tiene a su merced. ¿Qué le hace? Establezcamos una hipótesis: le hace lo que tiene almacenado en el corazón.
Jesucristo está respondiendo a los que criticaron a sus discípulos porque no se lavaron las manos para comer violando la costumbre judía que establece que el cuerpo se contamina con la suciedad de las manos. El Maestro hábilmente se refiere a lo que contamina en realidad al humano y que lo establece como lo que sale de la boca. De la boca, dice el Maestro, sale lo que se tiene en el corazón y, presenta una lista interesante y alarmante de contenido. ¡Vaya si no! Pensemos por un momento en lo que tenemos en el corazón, ¿saben?, ni uno mismo lo sabe, y como hemos dicho en otras oportunidades, nos damos cuenta cuando estamos en un momento de apremio y somos retados a reaccionar. ¿Cierto?
Confrontarnos con la pregunta que hicimos sobre el tener a la persona que más daño nos ha hecho, a nuestra merced, es de insospechadas respuestas. Jesucristo pone el dedo en la llaga, si no sacas de ‘tu bodega’ los malos sentimientos es muy posible que termines siendo castigado por lo que haces al dejarlos salir. ¿Acaso no es cierto que muchos hayan sido condenados por el homicidio que salió de su corazón en un momento en que se les nubló la vista? Luego dicen con descaro, ¡es que se me metió el diablo! El Maestro dice que fue porque eso tenía en el corazón. Si dejamos que Cristo entre en nuestro corazón, el Espíritu Santo nos ayudará a cambiar nuestras intenciones y en lugar de todo lo que dice Jesucristo que tiene el corazón, habrá frutos de misericordia.

¿Viste?, por eso fue que reaccionaste en esa forma.
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡Cristo es la solución!

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El efecto de la Luz

Publicación Otra Onda Radio 30 - Agosto - 2010

“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas, porque la luz es lo que manifiesta todo.” Efesios 5:13
La luz de la linterna fue avanzando y la cámara la siguió. Poco a poco fueron quedando al descubierto una serie de objetos que mostraban vidas destruidas y en decadencia: jeringas, pequeños sobres de plástico vacíos, cobijas raídas y ‘apretujadas’ sobre colchones en mal estado, un suéter de mujer joven lanzado al olvido y con restos de comida arrojada a medio procesar, y, en un rincón hecha un ovillo, la luz adivinó una silueta de lo que se podría llamar una pieza arqueológica de la historia humana reducida a escombros. El policía quien era seguido por varias parejas de padres de familia, levantó la linterna y la dirigió a donde se escuchaban unos gemidos: los protagonistas quedaron al descubierto y los padres pudieron ver a sus hijos bajo los efectos de la droga. ¡Que diferencia con aquellos muchachos que tan solo hacía unas horas desayunaban en su compañía! La luz mostró la otra cara de la moneda y desnudó lo descuidados que eran como responsables del futuro del mundo. La película continuó alrededor de uno de los argumentos favoritos de Hollywood: el tráfico de drogas.
La luz pone de manifiesto todo lo oculto y el apóstol presenta la realidad del mundo para argumentar sobre esto, “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas, porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.” Al final del año dos de Meditaciones cuando escribimos sobre las intenciones del corazón, dijimos que Dios conoce hasta lo más profundo del corazón y que no se le puede ocultar nada. Esta realidad la estudiaremos hoy en cuatro niveles dignos de considerar.
El primer nivel tiene como escenario el propio concepto de la luz y la forma como, el Creador la diseñó para que apareciera por lo menos una vez cada veinticuatro horas: después de la noche llega el día trayendo la luz como característica principal. “Las puso Dios en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra, señorear en el día y en la noche y separar la luz de las tinieblas.” Génesis 1:17-18 (El subrayado es mío). Todas las noches son seguidas por el día y, solo la aurora boreal presenta este cambio en períodos mayores de veinticuatro horas. El día hace descubrir lo que pasó en la noche y por eso los humanos dedican tiempo en borrar los efectos de pasar la noche durmiendo, acicalándose cuidadosamente, ¡el que menos, se pasa las manos por el cabello! ¿Y los que pasaron la noche en disolución? Hacen esfuerzos por esconder los efectos.
El segundo nivel lo situamos en un escenario propio de la misericordia del Dios Creador: “La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo.” San Juan 1:9. Con la venida de Jesucristo a la tierra se inició una etapa diferente de la relación de Dios con el hombre, ahora la luz que traía Jesucristo descubriría lo que ocultaba las tinieblas. Meditemos. Una persona puede presentar una fachada social de integridad, aún sus actos son alabados por los otros actores sociales, pero, cuando encuentra a Jesucristo, todo es puesto en evidencia y tiene que tomar una decisión: o continúa practicando los hechos que son de las tinieblas, o deja que la sangre del Cordero lo limpie y empieza a caminar en la luz. La luz de Cristo, la Palabra de Dios, hace lo que hizo la linterna del policía, descubre todo y lo pone en evidencia.
El tercer nivel es un escenario permanente y eterno: Dios conoce todo, hasta lo más recóndito que existe. Esto, como lo hemos dicho muchas veces, puede ser estudiado ampliamente en el Salmo 139 y que, podemos resumir en la pregunta, ¿Adónde me iré de tu Presencia? Dice que aún los pensamientos que no hemos concebido son del conocimiento del Todopoderoso, Dios omnisciente y omnisapiente.
El cuarto nivel tiene como escenario el llamado “día de Jesucristo” cuando todo, todo y otra vez todo, saldrá a luz. Nada se quedará oculto y si bien algunos consideran que los tres niveles anteriores no lograron descubrir “sus cosas ocultas y hechas en lo más secreto de su vida”, ese día, ante el trono de Dios todo será descubierto. ¿Ven lo que yo veo? ¿Quieren buscar en sus Biblias el capítulo 20 y versos 11-15 de Apocalipsis?
¿Lo leíste? ¿Lo entendiste? ¿Te confrontó?

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¿qué más te digo?

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Incapacidad

Publicación Otra Onda Radio 24 - Agosto - 2010

“Se mostrará piedad al malvado, pero no aprenderá justicia, sino que en tierra de rectitud hará iniquidad y no mirará a la majestad de Jehová.”  Isaías 26:10

La lectura del primer capítulo del libro de Romanos nos permitirá apreciar la realidad de las personas que “Pretendiendo ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes de hombres corruptibles, de aves de cuadrúpedos y de reptiles.” Dice que “Por lo cual, también los entregó Dios a la inmundicia, en los apetitos de sus corazones…”. Este verso 10 del capítulo 26 de Isaías, contrasta con el siete, sobre lo que meditamos ayer, y que dice que Dios allana el camino de los justos. Notemos que mientras, el justo desea a Jehová y lo busca en la noche y de madrugada, el malvado muestra incapacidad para hacerlo. Analicemos lo que dice este versículo 10 que nos sirve de base en esta meditación.
Se mostrará piedad al malvado. Es innegable que a pesar de las circunstancias que siempre han imperado en la tierra, y que en nuestra era se manifiesta una multiplicación de la maldad, siempre Dios ha mostrado piedad a través de sus hijos y aún a través de gente injusta. En este sentido vale la pena recordar la parábola del juez injusto de Jesucristo que se narra en San Lucas 18:1-8. Este juez le hace justicia a la viuda, no porque él sea misericordioso, sino para que ya no lo moleste más. Si aun la piedad se muestra en extremos como este, quiere decir que todos los humanos estamos bajo un esquema en donde no se puede dejar de ver actos de piedad y no digamos, las evidencias de la piedad que Dios ejerce sobre sus hijos. De manera que esta afirmación muestra una realidad y, ¿acaso no la hemos visto?
Pero no aprenderá justicia. Esto también es evidente y no solo no aprende para actuar con justicia, sino que hay muchas frases del lenguaje costumbrista o mejor dicho de la forma de pensar de la sociedad, que muestran esta realidad. ¿Donde estaba Dios cuando esto pasó? ¿Por qué Dios no acaba con la maldad? Estas y otras frases evidencia que los actores sociales a pesar de que la Palabra es clara y que divulga la justicia de Dios, no solo no aprenden de ella, sino que no entienden el concepto de libre albedrío y los conceptos de ‘voluntad soberana’ y ‘voluntad permisiva’. Muchos entonces, pasan por la vida sin aprender la justicia de Dios, esto, declaro, no pasa con los lectores del tal Tachus.
En tierra de rectitud hará iniquidad. El que tiene la maldad arraigada en su corazón, aun en contextos sociales en donde se aplique la justicia de Dios, actuará de acuerdo a sus tendencias personales. Esto, lo hemos visto muchas veces y tenemos historias que contar. Gente que es expulsada de instituciones en donde se exige un comportamiento moral adecuado, pueblos en donde la justicia es costumbre son impactados por hechos delictivos nunca imaginados, y así, en tierra de rectitud los malvados siempre serán malvados.
No mirará la majestad de Jehová. Hace unos días experimentaba la intervención directa de Dios en este ministerio y me quedó clara, sin recibir una visión, que la majestad de Dios estaba presente en este lugar, en donde se originan estas meditaciones. Pero, si cuento en detalle lo que pasó, algunos lo asignarán a la casualidad o a locuras mías. Hay una ceguera en el mundo para ver la majestad de Jehová y en esto queremos recordar que la gloria de Dios es Su bondad

Sí, tienes razón, esto no es contigo, pero ahora ya sabes la realidad.
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, bajo la bondad de Jehová.

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Caminando seguro

Publicación Otra Onda Radio 17 - Agosto - 2010

“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.” Salmos 119:11

Terminé el Manual de Procedimientos y elegantemente empastado lo entregué a la Junta Directiva de la empresa que me contrató para reorganizar la administración. Discutimos el costo de la siguiente etapa, que consistía en implementar el manual, pero, hubo cambio de directivos y me comunicaron que ‘no’. Pasaron algunos años y fui contactado para resolver los mismos problemas que originaron la contratación anterior. En mis visitas preliminares visité al gerente general en cuya oficina debidamente colocado en una estantería, estaba el Manual de Procedimientos elegantemente empastado, en el mismo lugar en donde, recordaba había sido puesto. Ante la pregunta sobre cómo había sido la implementación, recibí una respuesta que explicaba la nueva ‘crisis antigua’: -Ni lo hemos abierto.
Crisis por cometer errores, crisis por no saber, crisis por no recordar las normas, crisis por no enterarse, pero, no importa el origen: las crisis por no conocer los procedimientos solo puede resumirse en eso, ‘no conocer los procedimientos’. Ya porque no están escritos, ya porque estando no se estudian, ya porque no se siguen, ya porque no se supervisa, ya porque, este el principal drama del humano: falta de conocimiento, insistimos, ‘falta de conocimiento’.
El Salmo 119 en sus primeros 16 versículos trata de una realidad más que evidente: la necesidad, la obligatoriedad, y, la ordenanza de no pecar contra Dios. Si bien Jesucristo pagó por nuestros pecados no debemos caer en la pretensión de ‘pecar para que la gracia sobre abunde’; nuestra intención de pecado ya no la tenemos y si bien es cierto estamos en un mundo en donde el pecado es la constante y estamos inmersos en una naturaleza carnal, nuestro esfuerzo es no caer en la tentación, y pecar. Por eso el verso uno dice “Bienaventurado los íntegros de camino, los que andan en la Ley de Jehová.” Esta es nuestra meta, no podemos pensar en enfrentar nuevamente la vergüenza de presentarnos ante Cristo pidiéndole que interceda por nosotros porque, tristemente hemos pecado. ¿Cierto?, si hay otra concepción de meta en este campo, no es una verdad bíblica. Hay un movimiento que predica que se puede pecar lo que se quiera porque Cristo ya pagó: ¡esto es anatema!
Pero ¿cómo hacerlo? El versículo base nos da la forma, el método. Solo tenemos que ponerlo en práctica. El método es ‘guardar los dichos de Dios’, que es lo mismo que su Palabra. Cuando queremos preservar algo valioso, lo guardamos, para que no se nos pierda. Veamos lo que dice Encarta de esta acción: “Guardar.  1. Tener cuidado de algo, vigilarlo y defenderlo. Guardar un campo, una viña, ganado, un rebaño.  2. Poner algo donde esté seguro. Guardar dinero, joyas, vestidos, etc. 3. Observar o cumplir aquello a lo que se está obligado. Guardar la ley, la palabra, el secreto.” Varios aspectos resaltamos de estas acepciones. La Palabra se debe cuidar, que quiere decir que no se debe adulterar, es mantenerla como Dios la dijo, sin arreglos, para eso se debe estar vigilante y defenderla aún con nuestra vida, como lo hicieron los mártires de la iglesia primitiva.  La acepción tres, nos dice que guardar es observar y cumplir aquello a lo que se está obligado, y recordemos que todos los dichos de Dios son ordenanzas. Pero fijemos nuestra atención a la acepción número dos de la definición del diccionario, “Poner algo donde esté seguro”, y esto nos lleva a dos condicionantes: la seguridad debe contemplar la preservación y defensa de lo que se guarda, y que se use para lo que fue creado. Por ejemplo, el dinero, debe guardarse de tal forma que no se lo roben y no pierda su valor, pero debe estar disponible para lo que fue creado: comprar satisfactores. El Salmo dice que el lugar en donde se guardan los dichos de Dios, es el corazón, porque allí están seguros y se usan para lo que fueron creados: para no pecar. ¿Sabes por qué pecamos?, porque no obedecemos los dichos de Dios, y no lo hacemos, porque no los guardamos en el corazón.

Si no lo sabes, ¿Cómo obedecerás?, si no los guardas, ¿Cómo los recordarás?
Oscar Eugenio, el tal Tachus, la tarea diaria es confrontarse con lo que se guarda en el corazón.

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Creador y formador

Publicación Otra Onda Radio 10 - Agosto - 2010

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, Jacob, y Formador tuyo, Israel: ‘No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Isaías 43:1 (El subrayado es mío).

No es lo mismo crear que formar. Dios es el Creador por excelencia porque de la nada creo todo lo que existe. Cuando un abogado crea una sociedad está haciendo algo que no existía. Pero, formar no es crear, solo es dar forma o poner en orden algo. ¿Vemos la diferencia?, se forma lo que ya está creado y lo que se pretende es darle una forma que sirva para un propósito. Este pasaje presenta a Jehová como Creador y Formador y lo hace refiriéndose al hijo de Isaac y nieto de Abraham en dos etapas muy definidas de su vida y que tiene que ver con el cambio de nombre. Expliquemos esto.
Dios creó a Jacob, nombre que le pusieron Isaac y Rebeca al menor de sus gemelos, al otro, recordemos, le llamaron Esau. Dios insistimos creó a Jacob y a Esau, porque Él es el Creador de todo lo que existe y todo lo que nace, por eso, a los humanos y a los animales se les llama criaturas de Dios, porque fueron creados. Luego Dios le cambia nombre a Jacob y le pone Israel y, por favor atendamos, lo forma. Es decir toma a una criatura producto de su creación y lo somete a un proceso de formación, dándole la forma que quiere. Por eso es que le dice a Jacob “Yo soy tu Creador” y a Israel “Yo soy tu formador”. ¿Vemos la diferencia? Ahora notemos que a quien Dios decide formar le pone un nombre nuevo, es decir se lo cambia y lo hace suyo. Claro, Dios es dueño de todo lo que está bajo el cielo, pero la propiedad que manifiesta aquí es diferente. Tratemos explicarlo con un ejemplo. El dueño de una hacienda dice que todo lo que está en la extensión de su propiedad es suyo y que se hace lo que él diga, pero, solo lo que está en la escritura de propiedad cumple con el requisito de propiedad. Es más, solo lo que está en la casa patronal es verdaderamente suyo y para su uso, el resto es para un uso compartido, y, la gente puede, al renunciar a su trabajo ‘irse a vivir su vida’. Dios es dueño de todo pero deja que los que no son de su grey hagan lo que quieran y sean formados por quien ellos quieran. ¡Vaya profundidad!
La Creación es un acto, pero la formación es un proceso. A Jacob lo toma después de escogerlo para fundar su pueblo y lo forma llevándolo a muchas experiencias ‘de formación’. Entonces, aquel suplantador, engañador y truquero es formado para ser el padre de las doce tribus de Israel. Queremos tener la seguridad de que estamos entendiendo esta verdad impresionante, y que, al hacerlo, la meditación de ayer cobra una dimensión diferente y que regresaremos a leerla nuevamente. Claro, preguntarán, ¿no era mejor primero esta y luego aquella?, bueno, es que de esta forma motivamos a leerlas nuevamente, ¿Cuántas veces?, no sabemos, pero sí serán varias. ¡Tú decides!
Dios es nuestro Creador y nos hizo a Su semejanza, pero, por el pecado, la perdimos, de manera que cuando decidimos aceptar a Jesucristo como Salvador, Dios empieza a formarnos nuevamente de tal manera que recuperemos la semejanza perdida. Volvamos al ejemplo de la sociedad. El abogado crea la sociedad a pedido de los promotores o dueños, pero si se queda allí solo es una sociedad. Luego los administradores la transforman dándole forma de empresa. ¿Claro?, esperamos que sí. Nombran los ejecutivos, enuncian la visión y la misión, deciden las políticas, escriben los procedimientos y la ponen en marcha. De una sociedad creada, a una empresa formada y depende para qué, así la forman.
En su papel de Formador Dios utiliza la vida y las experiencias para lograr hacer de nosotros una vasija que sirva para dos propósitos: divulgar el evangelio y prepararnos para gobernar en el Reino. Las aguas, los ríos y el fuego, es parte de esto y, promete librarnos sin daño, porque somos de Él y ya nos puso un nombre nuevo. Ahora ya entendemos, estamos bajo Su justicia y recuperaremos Su imagen. Nuestro Creador es también nuestro Formador y nos cambió nombre. (Apocalipsis 2:17).

¿Te diste cuenta?, eres del Dios de dioses.
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, en proceso de formación.

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Los que duermen

Publicación Otra Onda Radio 26 - Julio - 2010

“Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” 1 Tesalonicenses 4:13

La tarde declinaba y poco a poco nos fuimos retirando del cementerio en donde, con mucho dolor, dejamos el cuerpo de nuestra madre. En el capítulo 23 de Génesis, narra cuando Abraham dejó el cuerpo de su esposa Sara en la cueva Macpela que estaba en la heredad comprada a los hijos de Het. Años más tarde, según el capítulo 25, Isaac sepultó a su padre Abraham en la misma cueva. Y desde que se inició la historia humana estas escenas se han repetido y han tomado la forma de la tradición de cada lugar: embalsamados, incinerados, puesto en mausoleos, sepultados en tierra, dejados a la deriva en los mares o los ríos, consumidos por el fuego en grandes piras, en fin, cuando alguien abandona esta tierra, sus deudos le dan el adiós que acostumbra su cultura. El duelo, que sigue al sepelio, se prolonga tanto como los actores decidan y el más prolongado, es cuando se decide ‘quedarse’ con el difunto, anclando su vida en la tumba y en el hecho. Pero la realidad es la misma, “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,…” (Hebreos 9:27), todos, no se escapa ninguno, deben enfrentar la partida de esta tierra.
Pero hoy queremos hablar de la forma como los cristianos debemos enfrentar esta separación, nos referimos a los que se quedan, cuya actitud se basa en el conocimiento de lo que les pasa a los que se van. Y lo hacemos siguiendo las instrucciones que el apóstol Pablo da en este pasaje y que se consigna en el verso anotado como base: debemos alentarnos los unos a los otros con este conocimiento. Copiemos los versos 13 y 14.
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.”
Lo primero que queremos resaltar es la diferencia que establece el apóstol en cuanto a la esperanza: dice que nosotros los que creemos en Cristo tenemos esperanza y que los demás no. Notemos que habla de no entristecerse pero no por la separación sino por la expectativa del destino de los que dejaron esta vida. Esto es bien importante de entender, porque si bien la separación produce tristeza por la falta que hace la persona que se fue, es diferente entristecerse por esto y no por lo que les pasará en el futuro. Establezcamos pues la esperanza, como segundo término.
Uno, si bien la muerte es la separación del cuerpo del alma y por lo consiguiente el cuerpo inicia su descomposición material, el alma tiene otro destino. El apóstol la sitúa en un estado de ‘sueño’, dice ‘los que duermen’ dando la certeza que están en paz, como cuando alguien duerme profundamente. Entonces, no podemos entristecernos, porque nuestro ser querido está en paz, no en angustia, como piensan los que no tienen esperanza. Dos, dice que Dios traerá con Jesús a los que ‘durmieron en él’. Fijémonos bien, si durmieron en él, es porque están con él, en paz. ¿Vemos lo maravilloso que es esto? Cuando nosotros partamos de esta tierra, ‘dormiremos en él’, estaremos en paz con él, ¡qué hermosa perspectiva! Y, tres, los que durmieron en él, regresarán con él, cuando ocurra la segunda venida del Hijo de Dios.
Lo tercero que resaltamos, es la condicionante que establece para apropiarnos de esta esperanza. En efecto, dice que, ‘si creemos que Jesús murió y resucitó’, también creemos en esta esperanza. O lo que es lo mismo, si aceptamos a Cristo es que creemos en su obra, y si creemos en su muerte y resurrección, no podemos actuar como los que no tienen esperanza. Es decir, podemos estar tristes por la ausencia, pero, gozosos por la esperanza, por lo mismo, no debemos estar tristes por la situación actual del que partió, y, mucho menos, seguir ‘anclados’ en la tumba y en el hecho, como los que no tienen esperanza.

¿Viste? ¡Dios quiere tu felicidad!
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡en la esperanza con Cristo!

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A ver si te oyen

Publicación Otra Onda Radio 18 - Julio - 2010

“Andad y clamad a los dioses que habéis elegido; que ellos
os libren en el tiempo de vuestra aflicción.”     Jueces 10:14

Es Jehová el que habla y es al pueblo de Israel al que le habla, ¿qué provocó esto? Por favor leamos desde el verso 11. “Jehová respondió a los hijos de Israel: -¿No habéis sido oprimidos de Egipto, de los amorreos, de los amonitas, de los filisteos, de los de Sidón, de Amalec y de Maón? Y cuando clamasteis a mí, ¿no os libré de sus manos? Pero vosotros me habéis dejado y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, yo no os libraré más.” Tratemos de decirlo en otros términos con el objeto de ver la profundidad de este reclamo: los Israelitas fueron oprimidos por varios pueblos y clamaron a Dios quien los libró de ellos, y como respuesta, ellos sirvieron a los dioses de sus opresores. Controversial, ¿no?
Sí, es controversial, pero cuando lo apliquemos a nuestro contexto social, la controversia no solo cobrará una magnitud mayor, sino que, nos identificaremos con ella. Antes afirmemos nuevamente lo que hemos dicho en otras meditaciones, todo lo que está divulgado en la Biblia tiene un propósito de enseñanza para nosotros y lo ha tenido para los hijos de Dios que han vivido en toda la dispensación de la Gracia, en donde ya la Palabra quedó escrita. Entendiendo esto, meditemos sobre esta parte de la historia de Israel.
Opresión. La relación con el mundo y su esquema de pecado produce opresión, el mismo efecto da el dejarse dominar por las concupiscencias que se albergan en el corazón, y que operan en el interior del humano. Esto es innegable y el humano al vivir esclavo de las costumbres y prácticas del mundo, le cuesta hasta respirar, que precisamente es una de las definiciones de la palabra opresión: “Dificultad de respirar”. Pensemos en alguien que es atrapado por un vicio, lo que le produce este, es opresión de tal forma que no puede respirar con los pulmones y con el alma. Pero no solo son los vicios, es la costumbre de cargar con el pasado, una relación ilícita, una enfermedad no entregada a Dios, amistades ‘cargosas’, y así, muchas ‘instancias que producen opresión’ y que no dejan respirar a los pulmones y al alma. Notemos que todo lo que no es de Dios tiene este efecto y al principio como todo mal camino atraen con una aparente felicidad, producida por el placer o la invitación a encontrar soluciones inadecuadas. Veamos una: los psicólogos aconsejan a contar las cosas que hacen daño y que por lógica oprimen, incluso es una costumbre adoptada por las ministraciones efectuadas en la iglesia. Esto puede ser beneficioso una vez, pero cuando se vuelve una costumbre y se cuenta por acá y acullá, y a este y aquel, se convierte en una instancia de opresión. Es decir, al principio puede producir alivio. Hemos visto gente que cuando oyen que alguien ministra, ¡allí va con su historia!, y al oír de otro, ¡pues también debe conocer sus angustias! ¿Y al vecino?, también va. Jesucristo dice “Venid a mí los que estáis cargados y cansados, y encontrarán descanso para su alma.”, Pero, ¡ojo! no dice que se siga llevando la carga, ¡así que chiste!
Clamar por angustia. Cuando la opresión es mucha, se clama a Dios, por angustia. Notemos que esto puede convertirse en costumbre y el clamor no sale de un arrepentimiento sincero, del deseo de buscar a Dios por amor y convencimiento, sino como, teniendo el conocimiento que Dios es el que puede librar, pues se clama. Cuando pasa el problema, se sigue sirviendo a lo que originó la opresión, es como que se olvida el daño que produce. Ahora entendemos, ¡controversial!, ¿no? Como que se siente placer en no respirar y se añora ‘la opresión’ del pecado, del placer y de los malos procedimientos.
A ver si te oyen. Jehová dice: “que ellos os libren”. El esquema del mundo está lleno de falsas ofertas y que una vez hacen caer al humano, no tienen poder para librar. La escena de alguien buscando ayuda en el mundo, no solo es frecuente, sino infructuosa. ¡Qué realidad!, gracias a Dios no es la nuestra.

¿Te das cuenta? ¡Solo Dios libra!
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡Gloria al que vive para siempre!

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Bendición Sacerdotal

Publicación Otra Onda Radio 12 - Julio - 2010

“Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz.” Números 6:25-26

Dios puso a la tribu de Leví como responsables del servicio en su Casa, y levantó sacerdotes entre las familias de esta tribu, para que ministraran ante Él y para el pueblo de Dios. Por tener el antiguo Israel un gobierno teocrático, los sacerdotes tenían mucha influencia en el gobierno, es más antes de la época de los reyes, ellos regían y en algunas épocas fueron determinantes en el futuro de esta nación, tal el caso de el sacerdote Samuel. Pues bien, fue tan cuidadoso Dios en esta actividad, que hasta decretó la forma como, estos siervos de Jehová, debían bendecir al pueblo. Después de la venida de Jesucristo y de su regreso al Reino, deja establecido en las epístolas de sus apóstoles, los ministerios que operarían en la iglesia, y, los cuales son: pastores, evangelistas, maestros, apóstoles y profetas. (Al listarlos no establecemos jerarquía). Entonces, si bien hay muchas formas de bendecir a la iglesia, esta que decretó Jehová, es digna de estudiarse, y antes de hacerlo, revisemos una profundidad de la posición de nosotros, todos sus hijos.
Para hacerlo, leamos lo que el apóstol Pedro dice en el capítulo 2, versículo 9 de su primera epístola. “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (El subrayado es mío). En el contexto del nuevo testamento la actividad sacerdotal es extendida a todos, interpretación que en ningún momento atenta contra la jerarquía de la iglesia. Veamos como se aplica. El diccionario de Encarta dice del sacerdocio: “Consagración activa y celosa al desempeño de una profesión o ministerio elevado y noble.” Entonces, nosotros somos sacerdotes para nosotros mismos al consagrar nuestro culto a Dios, y somos responsables de procurar todos los esfuerzos para mantener una relación con Dios de consagración y santificación. Al pensar en la familia, la Biblia es clara en otorgarle el sacerdocio al padre de familia, y es de interpretación tan delicada que el apóstol Pablo en Efesios 5, compara el sacrificio de Cristo, con el que hace el esposo por su esposa, claro, él mismo dice que es un misterio, y que el sacrificio del Hijo de Dios, tiene una diferencia con el del esposo, y esta es por la trascendencia universal del de Cristo. Pero, en el escenario pequeño de la pareja y de la familia, el esposo es responsable de consagrar activamente y celosamente, su función de jefe de familia, a fin de que esta lleve a todos los miembros a una relación de consagración y santificación hacia Dios. ¡Vaya tarea! Para finalizar con la aplicación, diremos que todos tenemos responsabilidad con los miembros del Cuerpo de Cristo, de ejercer un sacerdocio uno con otro.
Como vemos la extensión de esta actividad es impresionante, y, esta bendición sacerdotal cobra una importancia que obliga a meditar sobre ella. Lo primero que debemos apreciar, es que es una declaración audible y efectuada con la boca utilizando el poder de las palabras, es decir, es declarar a favor de los demás, no pensarlo, es hablarlo y hablarlo de tal manera que al que se quiere bendecir lo oiga. ¿Lo adoptamos como saludo? Ahora analicemos su contenido. “Jehová te bendiga y te guarde”, las bendiciones de Dios se originan en el lugar de ‘las riquezas en gloria’, desde donde se decretó todo lo que existe, desde donde se planeó y se ejecutó la derrota de la muerte y del enemigo de Dios, y, ¡ojo! en donde está el ejército más poderoso del universo. ¡Ah!, que tremendo y esperanzador. Sigamos. “Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia” El rostro de Dios es imponente y resplandecer en alguien, es llenarlo de la fuente de Luz, y empuja toda la oscuridad. Y en esta forma tendrá misericordia que es el ejercicio del amor a través de la compasión. “Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz.” ¡Vaya final!, es declarar la paz que sobre pasa todo entendimiento, y además el rostro de Dios nos levantará. Esto, dicho a ti, a tu esposa, a tus hijos, a tu familia y a los demás, ¿te das cuenta?

¿Ves?, ¡qué grande es tu responsabilidad!
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, declarando esta bendición para sus lectores.

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Gozo completo

Publicación Otra Onda Radio 5 - Julio - 2010

“Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.”   San Juan 16:24

Siempre me gusta recordar la recomendación de los abuelos, que, ahora como abuelo, es mía también. Deja que el pastel se enfríe, si te lo comes caliente, te dolerá el estómago. En la TV presentaron una dramatización: le pusieron a alguien todos los ingredientes para elaborar un pastel y le invitaron a que se los comiera y que luego corriera para que los ingredientes se mezclaran. Nadie quiere comer así, es más, hay dos sensaciones alrededor del pastel: prepararlo para comérselo, o comprarlo ya hecho en una pastelería. ¿Una tercera?, comer lo que otro preparó o compró. En todas hay gozo, gusto y placer, pero, completo solo para el que lo preparó y lo compró, ¿diferencia?, el esfuerzo de prepararlo o comprarlo. Y es que es así, se goza y se disfruta más, cuando lo gozado ha costado. Meditemos un momento en esto y dejemos que la mente nos recuerde las veces que hemos gozado lo que nos ha costado, y, cuando ha habido dolor, el gozo es mayor, ¿verdad mamás?

Jesucristo adiciona un elemento al esquema anterior. Es como si dijera hasta ahora han gozado de su esfuerzo, y aunque se hayan esforzado mucho y sufrido mucho, ese gozo que sintieron no fue completo. ¡Vaya, estarán de acuerdo en que esto sí plantea algo novedoso! Todos los humanos como actores sociales gozan del producto de su esfuerzo y algunos gozan del esfuerzo de los demás, pero estos últimos no los consideremos, ¡allá ellos con su conciencia y sus decisiones! Este es el esquema social, te esfuerzas gozas más, no te esfuerzas, pues gozas menos o no gozas, aunque hagas cara de alegre o compasivo. Debemos hacer una salvedad en cuanto a las invitaciones sociales, en donde se goza por el esfuerzo de ser amigo o estar en la lista de invitados. ¿Vemos esto?, pero aún en este escenario de compartimiento social, ¡hay gorrones!, que ni regalo llevan. Como dijimos, además de que nos de risa, no pensemos en estos actores sociales. Los humanos estamos dentro de esta secuencia: dolor origina gozo.

Pero miremos con detenimiento lo que Jesucristo dijo: ‘Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre”, tipificando a los que están acostumbrados a actuar fuera del concepto de la relación con Dios: esquema puramente social, ¿gozan?, sí, porque han sembrado para eso. Los discípulos habían estado sin Cristo, porque no había iniciado su ministerio, luego, estaban con Él y por lo consiguiente no tenían necesidad de pedirle a Dios, pero cuando Jesucristo regresara a su Reino, entonces sí, debían hacer lo que el Maestro les ordenó: pedir al Padre en su nombre. Y resulta que el pedir significa tener la bendición de Dios en lo que se hace. Veamos.

“Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.” (El subrayado es mío). Si alguien se esfuerza y obtiene un fruto, lo goza, pero cuando su esfuerzo ha sido prosperado por Dios, pues el gozo es completo. No es que haya más o menos gozo, o que este sea más o menos intenso, es que es completo, y cuando algo está completo, no le falta nada. ¡Qué dimensión! Este es el esquema de Dios, dentro del esquema del mundo, y solo para aquellos que son sus hijos y que, fijémonos bien, pidan.

Quiere decir que se debe pedir para tener el gozo completo, el esfuerzo se da por descontado, porque no estamos diciendo que cuando pedimos ya no hacemos esfuerzo, es, por favor atender, incorporar a Dios a nuestros planes. Dios entonces nos da lo que nos hace bien y nos hace disfrutar de un gozo completo. En este esquema, Dios nos guiará por medio de su Espíritu para saber cuando, debemos estar quietos y cuando debemos actuar, pero, hay una diferencia ahora, que en cualquiera de las dos situaciones, se debe alabar, adorar y obedecer: ¿esfuerzo de todos modos?, claro, por eso es que nuestro gozo va a ser completo. Antes no pedíamos, pero ahora, ¡es una ordenanza pedir! ¡Qué maravilla, ¿no?!

¿Viste por qué no debes dejar de clamar?

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡todo sabe mejor con Jesucristo!

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Gusano

Publicación Otra Onda Radio 28 - Junio - 2010

“Si ni aun la misma luna es resplandeciente ni las estrellas son puras delante de sus ojos, ¿Cuánto menos el hombre, ese gusano, ese gusano que es el hijo del hombre?” Job 25:5-6

Era domingo y disfrutaba de la natación en el Centro Español. Alrededor de la piscina los meseros se apuraban a colocar las mesas, los manteles y las sillas, para recibir a los socios domingueros que llenarían las instalaciones. Ese día había una celebración especial y desde temprano en el salón principal ubicado en el segundo piso del edificio que se erguía frente a la piscina y el parque de juegos, la música llenaba el ambiente. De repente me llamó la atención una canción, que sonaba más o menos así: Nadie me quiere, nadie me ama, por eso me como un gusanito, le quito la cabeza y ¡ay, qué rico gusanito! La gente que ya estaba sentada en las mesas, seguía la música repitiendo la letra y moviéndose al compás, confesando que lo único que se merecían era un gusanito: así era su autoestima, o por lo menos así lo confesaban.
Las verdades al expresarlas, tal y como vimos ayer, depende de quien las diga. Vamos a ver. El hombre ante Dios es insignificante, el profeta Isaías va más allá cuando dice que somos podrida llaga, para establecer que antes de ser purificados y justificados por Jesucristo, no podíamos presentarnos ante la pureza de Dios. El pecado contamina, ensucia y destruye el alma pudriéndola. Además, la comparación con un gusano determina la insignificancia en cuanto a tamaño que el hombre tiene con respecto a Dios, ya sea en esta forma o comparando con algo muy pequeño, responde a la pregunta, ¿De qué tamaño es Dios y de que tamaño soy yo? Entonces, es innegable la verdad de que el hombre es insignificante ante Dios, no hay para donde, no se puede negar. Igualmente el hombre sin Dios y sin haber aceptado la justificación de Su Hijo, es impuro y la comparación con un gusano es más que merecida. Notemos que decimos sin Dios, pero no se justifica ni se acepta que alguien que ya es justificado por Jesucristo, se crea un gusano.
Pero estas verdades depende de quién las diga porque así es la intención que muestra su corazón: Bildad lo dice tratando de colocar a Job en esa posición: Job tú eres un gusano ante Dios, y yo también, y todos los humanos, gusano, gusano ¿inmundo? Es más, si es como dice la canción, el humano serviría de alimento al que es aborrecido y no tiene quien lo ame. Montemos el escenario: Job está atribulado por la pérdida de sus hijos, sus ganados y sus siervos, llagado en todo el cuerpo, sentado sobre ceniza y rascándose con un tiesto, preguntándose por qué: y Bildad, su amigo, le dice que es un gusano y es más, ¡que todos los humanos somos gusanos delante de Dios! ¿Vemos la diferencia que esta expresión presenta? Reconocer que el hombre es insignificante ante Dios, que es inmundo por el pecado, es diferente al tono con que Bildad plantea esta peroyativa comparación. ¿Saben?, hay personas redimidas por la sangre de Cristo que se expresan de esta forma de sí mismo mostrando una autoestima muy baja.
Veamos cual es el concepto que tiene Dios de su pueblo (los redimidos), “Porque a mis ojos eres de gran estima, eres honorable y yo te he amado;” (Isaías 43:4) y “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,” (1 Pedro 2:9ª). Uno del Antiguo y otro del Nuevo. ¿Gusano?, que se les tuerza la boca, ¡vaya! el tal Tachus, ¡ya se indignó!
Cuando visitamos o entramos en contacto con un hijo de Dios que está en tribulación, tenemos que tener cuidado de no albergar en la mente y expresar, calificativos como este: Dios sabe como forma a sus hijos y como los acompaña en los procesos de disciplina, y no dejan de ser como ‘la niña de su ojo’.
En otro tiempo éramos ‘no pueblo de Dios’, pero ahora valemos la sangre de Su Hijo, así que borra de tu corazón y de tu boca, conceptos peroyativos hacia tu persona, levanta tu ánimo: ERES ESPECIAL TESORO PARA DIOS. Perdona que eleve la voz, pero, ¡cómo me gustaría saber que así lo crees!

¿Viste?, no permitas que otros opinen otra cosa.
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, alabando a Dios por la justificación de mi alma.

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